DANIEL MEDINA, EL HOMBRE QUE TE SALVA DE LAVAR DINERO

Es director de FINCCOM y lo llaman “El Satanizador”. Como especialista en delitos financieros, nos regala unas cuantas verdades duras. 

Imagina que una persona (en principio, un completo extraño) llega a tu empresa, la analiza de arriba a abajo y te dice que uno o varios de tus clientes pueden estar utilizando dinero de procedencia ilícita, y que tienes que romper la relación comercial con ellos para evitar problemas.

Ahora piensa que eres un emprendedor. Alguien está más que dispuesto a invertir diez millones de pesos en tu startup, pero ese mismo extraño te dice que tengas cuidado, porque eso te podría involucrar con narcotraficantes, una red de trata de personas o de tráfico de órganos.

La persona que te lanzó tales advertencias bien podría ser Daniel Medina, director y fundador de FINCCOM, firma que asesora empresas y las “salva” de cometer delitos financieros. O sea, se asegura de que cumplan con la ley en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

Charlamos con el especialista para conocer su experiencia y su modelo de negocio, que se centra en la preparación de sus colaboradores y en la adquisición de las certificaciones más avanzadas a nivel internacional. Lo que hace FINCCOM es aprender de la experiencia de muchos países, como Reino Unido, Francia, Israel, Estados Unidos, Brasil y Argentina, y traducir el aprendizaje en mejores prácticas para las organizaciones en México. Su servicio lo brinda a bancos, sociedades financieras y casinos, entre otras compañías.

 

¿Por qué te conocen como El Satanizador?

DM Y no solamente a mí me conocen así; en general a las personas que nos dedicamos a la prevención de delitos financieros. Al llegar a una empresa y pensar en las diferentes vulnerabilidades, los empresarios dicen: “Es que tú estás pensando como un criminal”, como si estuviéramos satanizando el negocio. Lo que hacemos, en realidad, es analizar riesgos, para saber cómo el crimen organizado podría vulnerar a la organización, y no sólo el crimen, también los colaboradores, que pueden encontrar deficiencias en los procesos para enriquecerse.

 

Lo que haces parece parte del trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). ¿No es algo que deberían estar haciendo las autoridades?

DM La función de dicha unidad es recibir los reportes de operaciones inusuales que envían las organizaciones –sujetas al régimen de Prevención de Lavado de Dinero– y generar informes para identificar riesgos en México. Determina cómo llenar los reportes, pero la responsabilidad de entregarlos es de las empresas, y nosotros ayudamos para que proporcionen información de calidad. Desafortunadamente la UIF no tiene la capacidad humana para proporcionar cursos presenciales a todas las empresas en México. Necesita apoyarse de empresas o firmas como FINCCOM.

 

¿Es efectivo el trabajo de las autoridades en materia de prevención de lavado de dinero y otros delitos financieros?

DM La labor de las instituciones ha ido a la par de los requerimientos del sector. Lo que han hecho coincide con lo que se espera que hagan. Sin embargo, pienso que para combatir el crimen organizado hace falta ir más allá de lo que se nos está pidiendo; es necesario adoptar las mejores prácticas internacionales.

Ahora, los retos más importantes son la corrupción y la impunidad, que nos quitan acceso a un combate efectivo al lavado de dinero. Hemos visto casos, como el de Odebrecht (el más grande caso de corrupción a nivel Latinoamérica), en el que se empezó la investigación y el fiscal responsable de hacerla fue destituido de su cargo.

Sí, hay temas de los cuales no podemos hablar y organizaciones que no podemos tocar. Entonces, por más que las autoridades estén haciendo un buen trabajo, su labor tiene límites. Para combatir el lavado de dinero en nuestro país necesitamos tener bases sólidas, y eso inicia concretando el Sistema Nacional Anticorrupción.

 

Danos un ejemplo de una mejor práctica que podría aplicarse a la regulación mexicana.

DM Veamos: una de las principales estrategias para asegurar que los recursos con los que operamos son legítimos, establece identificar a los propietarios reales, que en términos sencillos son los accionistas de las empresas.

Por ejemplo, la Ley de Instituciones de Crédito dice que aquellos propietarios que tengan más de 25 por ciento de acciones deberán pasar por un proceso de validación, para saber quiénes son, qué experiencia tienen, su honorabilidad crediticia, dónde obtuvieron sus recursos…

Pues bien, a mis clientes les propongo esta mejor práctica: aplicar ese proceso con los propietarios que tengan más de diez por ciento de acciones.

 

¿Cuántas empresas has encontrado que estén usando dinero ilícito?

DM Nos han tocado casos en los que, tras dar nuestros servicios de consultoría, se detectan 100, 200, miles de clientes operando con recursos ilícitos, y vemos cómo los bancos cierran cuentas en gran volumen a sus cuentahabientes, o las empresas deciden terminar relaciones de negocio con clientes por la misma razón.

No ha habido ni una sola empresa a la que hayamos asesorado que no haya tenido que cerrar una cuenta por lo menos, porque su cliente operó o está operando con recursos ilícitos, o bien porque no puede comprobar cómo obtuvo esos recursos.

 

¿Y el crimen organizado? ¿No podría también contratar a FINCCOM para aprender a lavar dinero?

DM Creo que en todas las profesiones hay un lado oscuro; puedes ocupar tu conocimiento para el bien o para el mal. Puedes ser un contador para transparentar la contabilidad de una empresa, o para disfrazarla.

Por eso, en nuestra firma hacemos un proceso extremadamente agresivo antes de contratar a un colaborador: desde identificar antecedentes penales, pruebas antidoping, reputación, ética, historial crediticio…

 

¿Las empresas lavan dinero sin darse cuenta?

DM Velo de esta forma: si el crimen organizado ocupa a expertos como nosotros es muy difícil detectar el lavado de dinero, porque sus procesos van a estar bien estructurados y en los límites de la ley, a tal grado que las personas jamás pensarían que sus clientes están operando con recursos ilícitos.

Ese es el reto más grande, pues el crimen organizado evoluciona a la par de las regulaciones, por eso es importante que nos actualicemos, con diplomados, capacitaciones y certificaciones.

 

¿Las empresas que solicitan tus servicios son previsoras, arrepentidas o perseguidas?

DM Hay de todo. Hemos trabajado con bancos que han recibido multas millonarias y tienen que implementar un programa de prevención; empresas arrepentidas o previsoras a las que no han multado, pero quieren ahorrarse una multa multimillonaria.

Los emprendedores también se están acercando a nosotros porque es un requisito regulatorio. Están viendo que es un tema serio y me dicen: “Daniel, quiero crear mi plan de negocios, pero que ya contemple prevención de lavado de dinero y delitos financieros en general”.

 

¿Qué delitos financieros son los más comunes?

DM Lavado de dinero, corrupción, fraude (que creció muchísimo en los últimos años) y el que siempre ha existido: la evasión de impuestos.

 

Y hablando de evasión, ¿qué opinas de la política fiscal en México?

DM Los que más ganan deberían pagar más impuestos pero, como ellos tienen acceso a especialistas y firmas internacionales que les ayudan a implementar estrategias de elusión fiscal, obtienen una tasa de pago de impuestos mucho menor.

Mientras, los demás contribuyentes que tenemos menos ingresos y carecemos de acceso a una asesoría fiscal de ese tipo, terminamos pagando el cien por ciento de nuestros impuestos. ¡Injusticia!

Por eso, se debería establecer qué prácticas abusivas de elusión fiscal, aunque sean cien por ciento legales, se convertirían en evasión, para evitar que las grandes corporaciones reduzcan casi al cien por ciento los impuestos a pagar. Así se hace en el Reino Unido: prácticas de elusión, igual a evasión.

¿Cuáles son los métodos más sofisticados que hoy utilizan los delincuentes financieros?

DM Depende en gran medida del sector. Por ejemplo, si te dedicas a la comercialización de oro, el crimen organizado va a encontrar la forma de colocar en tu actividad recursos de procedencia ilícita. Uno de los hallazgos más recientes en la industria del oro es la estrategia que utilizó Joaquín “El Chapo” Guzmán para lavar dinero…

Los narcotraficantes compraban piezas de oro, como cadenas y anillos, en casas de empeño. Las enviaban por mensajería a una compañía en Estados Unidos, que era la encargada de venderlas a grandes refinerías –para fundirlas y hacer lingote. Enviaba el dinero a compañías pantalla del Cártel de Sinaloa. ¿Y con qué dinero compraba la pedacería?

*Esta entrevista se publicó originalmente en la edición impresa de abril de Negocios Inteligentes.